La protesta es un aspecto sano de las democracias abiertas.
Las investigaciones muestran que entre 1900 y 2006, las manifestaciones no violentas tuvieron más del doble de eficacia que las protestas violentas, siendo estas últimas, destructivas para las comunidades.
Conoce cómo las protestas pacíficas pueden conducir a cambios sociales y políticos positivos.
