El coronavirus no viaja en bicicleta. Es un medio de transporte personal que permite cumplir el distanciamiento social y que solo tiene dos puntos de contacto físico –en el manubrio–, a diferencia del interior de un bus, donde hay más de treinta superficies de contacto: puertas, pasamanos, asientos, respaldares, monedas, billetes, barandas y otros pasajeros.
El 75% de capitalinos viaja en el transporte público y solo el 9% en auto propio, según el observatorio Lima Cómo Vamos. Somos, en la práctica, como una gran combi llena. Sin embargo, el gobierno peruano ha ordenado reducir a la mitad el aforo de todas las unidades por temor al Covid-19, es decir, un bus para 70 pasajeros no podrá salir de su paradero con más de 35. Con la mitad de la capacidad de los buses no se podrá cubrir la demanda de todos los pasajeros, pero, a su vez, aumentar la flota de unidades para compensar esa demanda es imposible: las vías de Lima no soportan un solo bus más.
“La solución es que un importante porcentaje de personas que realizan viajes cortos se movilicen en una bicicleta”, dice María Jara, presidenta de la ATU. “Se ha registrado que hay un 30% de los viajes diarios de menos de 7 kilómetros. Estos, actualmente, son atendidos por combis, colectivos, buses o mototaxis. Son tramos cortos. Esos son los viajes que se pueden hacer en dos ruedas sin problemas”, dice Jara. “Al ser Lima una ciudad plana y sin climas extremos, como lluvias intensas o nieve, Lima puede convertirse en una ciudad potencialmente ciclista”, dice Javier Flores, parte del equipo de movilidad sostenible de la ATU.
Fuente: Diario El Comercio
