DE BLANCO A NEGRO, DE POBREZA CERO A EMERGENCIA ALIMENTARIA

POLÍTICAS ALIMENTARIAS

Hacia el último tramo de la gestión del gobierno nacional y ante la triste realidad que la promesa de «Pobreza 0» fue solo un slogan de campaña, se logró la sanción de la ley de emergencia alimentaria en el Congreso de la Nación.

El gobierno de Salta también lanzó su PAS, programa orientado a paliar el hambre, fruto del pacto fiscal que exigió un fuerte ajuste en la provincia unido a los índices de inflación, aumento del desempleo, la precarización del trabajo; visibilizando la agudización del hambre en los hogares a través de la aparición de merenderos y reapertura de comedores y espacios solidarios para contener la miseria.

Si analizamos en profundidad, tanto el Presupuesto como lo que implican medidas como estas, nos daremos cuenta que son exiguas cifras orientadas a acciones puntuales; significando solo parches que más tienen de marketing del hambre que de respuestas acertadas y acordes a lo que se necesita.

Los especialistas en nutrición de la provincia emitieron un comunicado que confirman lo que expresamos aquí. En ningún lugar se habla de facilitar el acceso a frutas y verduras, que según ellas deberían conformar el 50% de los alimentos a consumir por una familia tipo.

Será quizás que se supone que esa demanda ya está cubierta por otros organismos como el Prohuerta del INTA? El presupuesto de ese programa no ha sufrido gran recorte, sin embargo hay malestar entre sus trabajadores y también entre los pequeños productores, los cuales hasta el 2015 incluían a casi el 20% del total de la población y en este año solo el 10% de las familias con huertas pudo acceder a las semillas.

La pregunta es, a dónde fueron a parar esos fondos? Cuando asumió Macri, posó junto a nuevos funcionarios del programa en la Casa Rosada en una huerta modelo, dando muestras que ese programa iría a tener continuidad dada su utilidad. Sin embargo, hoy que volvió el fantasma del hambre, se rescata la actividad de la huerta como una gran e inmediata salida para sobrevivir.

En el 2001 las organizaciones sociales junto al CELS hicieron la denuncia al gobierno nacional por abandono de personas relacionado al tema alimentario, al privar a la población de algo tan básico como la semilla, ya que en esa oportunidad se había desfinanciado el mismo. Pero en estos 4 años es diferente, porque el programa cuenta con financiamiento. Ahora nos encontramos con funcionarios ricos y programas pobres.

Solo basta con recorrer los valles calchaquíes y ver un majestuoso emprendimiento turístico productivo y hotelero para dar cuenta de esta realidad. Y no solo eso, sino que estos funcionarios serán premiados con cargos que ya se aprestan a recibir en la provincia.-

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