El siglo xxi no será una era dorada de progresos tecnológicos y fantásticos descubrimientos científicos capaces de erradicar las grandes enfermedades prolongar la existencia humana hasta los 200 o 500 años. Dentro de 30 años una tripulación podrá vivir y cultivar sus propias legumbres en la estación espacio que construirá la Luna. Pero en la Tierra, la humanidad sufrirá graves penurias.
Las grandes ciudades vivirán rodeadas de anillos de villas miserias. Los centros urbanos, desbordados por los crecientes flujos de migraciones internas e internacionales se convertirán en infiernos por la falta de transporte y el exceso de circulación. El aire será irrespirable porque la tecnología y los gobiernos no habrán resuelto la transmisión energética ni reemplazado los combustibles de origen fósil por automóviles eléctricos.
Ese panorama apocalíptico, en realidad, no es más que una previsión verosímil de los trastornos que provocara el crecimiento demográfico porque el planamente no tiene recursos ni está preparado para soportar una población que en 2050 llegara a 10 millones de habitantes.
Autor: Carlos A. Mutto
